nov. 3, 2020 | Artículos

Propósitos de Año Nuevo

Uno de los propósitos preferidos de año nuevo de todos los tiempos es mejorar la dieta.

Nos lo formulamos de mil y una maneras distintas en nuestra cabeza “comer menos comida basura, adelgazar, eliminar los snacks de entre horas, evitar los cacahuetes que hay (o había) en tantas mesas de bares y restaurantes, eliminar el azúcar de la dieta” pero al final todas tienen el mismo objetivo cambiar nuestra dieta para ganar salud.

A veces nos sentimos con tantas fuerzas cuando formulamos dichos propósitos que no son realistas. Por ejemplo, la persona que afirma que va a eliminar drásticamente el azúcar de su dieta de un día para otro (y además sin utilizar edulcorantes artificiales que no queremos empezar el año con más químicos al cuerpo, piensa la persona motivada).

Su café de media mañana en el trabajo que solía ser un regalo, va a ser un martirio. Le entrará mal humor cuando no pueda comer la pastita que tanto le gusta y su madre le prepara con tanto cariño los sábados. Empezará a odiar los yogures, las infusiones y todo lo que antes acompañaba con azúcar. Total, que el gran propósito se diluirá en menos de dos semanas completamente y de regalo le quedará un regusto de frustración por haber fracasado.

Aquí lo correcto hubiera sido plantearse un objetivo realista, por ejemplo, reducir el azúcar de la dieta gradualmente. Empezando poniéndose 1 cucharadita de azúcar en el café en vez de 2 y poco a poco ir reduciendo aún más. De esta manera la persona va acostumbrándose a los nuevos gustos y puede cambiar y adaptarse a la nueva situación con éxito.

Lo mismo pasa con estas personas que prácticamente todas las noches comen comida rápida tipo pizza, lasaña, arroz frito del restaurante de al lado y de golpe, hacen la mega propuesta de año nuevo: “a partir de ahora, comeré todas las noches verdura”. Los dos primeros días lo harán, pero al tercero cuándo lleguen reventados en su casa, abran la nevera y vean las acelgas que compraron el sábado medio deshidratadas, os digo que la motivación y las ganas de continuar con su propósito se diluirá por completo.

En este caso, para mí, una buena propuesta podría ser: cenaré 3 días verduras y valoraré la opción de no tenerlas que cocinar yo cada día. ¿Si compro productos ultra procesados como pizza, porque no puedo comprar verduras ya listas para consumir? En el mercado hay ya una alta variedad de vegetales, sin conservantes y perfectamente válidas. ¿Por qué no aprovecharlo?

Lo importante cuando quieras hacer un cambio en la dieta es hacer pequeños pasitos, alcanzables y que sean cómodos.

De esta manera los vas a poder incorporar como un nuevo hábito, y cuando esto pase, ya has ganado. Pero ten en cuenta que, adherirse a un nuevo hábito conlleva su tiempo, recuerda los 21 días famosos que muchos expertos afirman que se necesitan para incorporar un nuevo hábito.

A Origen os deseamos mucha suerte con los propósitos de 2021 y os animamos a mejorar vuestra salud pasito a pasito.

Català

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